El 20% de los alumnos de primaria suspende

Tras realizar la evaluación de competencias en 63.000 alumnos de sexto de primaria de escuelas públicas, concertadas y privadas podemos extraer los siguientes aspectos:

a) Porcentaje de alumnos que no han alcanzado el mínimo en las siguientes competencias básicas:
  • 22'6% en lengua catalana
  • 22'2% en lengua castellana
  • 21'8% en lengua inglesa
  • 18'5% en matemáticas


b) Diferencias significativas en base a la titularidad del centro. En todas las competencias evaluadas los centros públicos obtienen peores resultados.

c) Los padres/madres recibirán resultados sobre los posibles "trastornos leves del aprendizaje" de cada alumno

Conclusiones:
- Continuamos teniendo un dato preocupante que es que 2 de cada 10 alumnos, ya al final de su educación primaria no está logrando los objetivos mínimos en competencias básicas.
- Se constata que los centros privados y concertados, que generalmente tienen una gestión más profesionalizada, obtienen mejores resultados.
- Los centros educativos deben centrarse menos en informar de posibles trastornos y centrarse más en disponer de estrategias que ayuden a subsanar estas posibles limitaciones y lograr que todo el alumnado logre alcanzar los mínimos en estas competencias.

Medidas a adoptar:
- Los padres recibirán un informe sobre el ranking en el que se encuentra su hijo/a y podrá comparar con la media de centros. Así podrá decidir qué centro educativo quiere para su hijo/a. 
- Ha diseñado la Dirección General de Educación una "carpeta de aprendizaje" (on line) que deberá servir a los estudiantes para realizar ejercicios y autoevaluarse durante el verano. Más información en www.edu365.cat.
- Se debe apostar firmemente tanto por la mejora de las metodologías de enseñanza, como por la distribución de horarios.
- Se optimizarán los recursos existentes en pro de mejorar resultados académicos y que todo el alumnado llegue a los mínimos establecidos.
- Posiblemente un 20% del alumnado requerirá de medidas de atención individualizada.


Lucha contra la obesidad, por Ley


Aquello que llevamos haciendo durante años, para reducir la obesidad infantil y juvenil, en diversos centros educativos ahora está reglamentado. La Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición prohíbe la venta en escuelas e institutos de alimentos y bebidas con altos contenidos en ácidos grasos trans, ácidos grasos saturados, sal y azúcares; lo que implica a nivel práctico, la eliminación de toda la bollería industrial, pero también todos los refrescos.

Posiblemente sea una Ley intervencionista, pero lo que está claro que algo se debe hacer ante un 12% de obesidad infantil y un 25% de sobrepeso en España.


Otros aspectos destacados:

- Objetivo de la norma: educar a comer mejor.

- Obligatoriedad de los comedores escolares públicos y privados  a ofrecer siempre menú para celíacos (intolerantes al gluten, presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno).

- La norma no obliga (y por tanto deja sin resolver) a los centros a dar menús especiales a los alérgicos. Tengamos presente que en España un 7% de los menores es alérgico a algún tipo de alimento. Muchos no pueden tomar leche de vaca, huevo, cacahuete, soja o pescado. Queda a potestad de los centros que elaboren menús especiales solo "si su organización lo permite". Comunidades autónomas como la valenciana o madrileña tienen decretos para atender las necesidades de los niños con alergias alimentarias.

- Los centros escolares serán espacios protegidos de la publicidad. Quedan prohibidas en los centros escolares las campañas de promoción alimentaria, educación nutricional o promoción del deporte o actividad física cuando éstas no hayan sido previamente supervisadas y autorizadas por las autoridades.

Valoraciones
- Deberemos esperar el listado de productos no autorizados o de qué porcentajes son aceptables y cuáles no en estos tipos de productos.
- Nos sorprende que ya existiendo en los centros profesionales con los conocimientos suficientes para definir y establecer programas de promoción alimentaria, pero sobre todo de promoción del deporte, las campañas tengan que estar supervisadas y aprobadas por las autoridades. La Ley pretende impulsar hábitos alimentarios saludables, pero consideramos que está limitando en gran medida la libertad de método de los centros educativos. Si se trabajara con objetivos (reducción cuantitativa de la obesidad) el método quedaría relegado a un nivel casi de anécdota.
- Los centros deberían permitir la entrada de comida traída de casa.

Nosotros gestionamos, controlamos y auditamos cómo se está llevando la promoción de la salud alimentaria y actividad física en los centros educativos, así como desde ahora la correcta implantación de esta nueva Ley.