Aquello que llevamos haciendo durante años, para reducir la obesidad infantil y juvenil, en diversos centros educativos ahora está reglamentado. La Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición prohíbe la venta en escuelas e institutos de alimentos y bebidas con altos contenidos en ácidos grasos trans, ácidos grasos saturados, sal y azúcares; lo que implica a nivel práctico, la eliminación de toda la bollería industrial, pero también todos los refrescos.
Posiblemente sea una Ley intervencionista, pero lo que está claro que algo se debe hacer ante un 12% de obesidad infantil y un 25% de sobrepeso en España.
Otros aspectos destacados:
- Objetivo de la norma: educar a comer mejor.
- Obligatoriedad de los comedores escolares públicos y privados a ofrecer siempre menú para celíacos (intolerantes al gluten, presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno).
- La norma no obliga (y por tanto deja sin resolver) a los centros a dar menús especiales a los alérgicos. Tengamos presente que en España un 7% de los menores es alérgico a algún tipo de alimento. Muchos no pueden tomar leche de vaca, huevo, cacahuete, soja o pescado. Queda a potestad de los centros que elaboren menús especiales solo "si su organización lo permite". Comunidades autónomas como la valenciana o madrileña tienen decretos para atender las necesidades de los niños con alergias alimentarias.
- Los centros escolares serán espacios protegidos de la publicidad. Quedan prohibidas en los centros escolares las campañas de promoción alimentaria, educación nutricional o promoción del deporte o actividad física cuando éstas no hayan sido previamente supervisadas y autorizadas por las autoridades.
Valoraciones
- Deberemos esperar el listado de productos no autorizados o de qué porcentajes son aceptables y cuáles no en estos tipos de productos.
- Nos sorprende que ya existiendo en los centros profesionales con los conocimientos suficientes para definir y establecer programas de promoción alimentaria, pero sobre todo de promoción del deporte, las campañas tengan que estar supervisadas y aprobadas por las autoridades. La Ley pretende impulsar hábitos alimentarios saludables, pero consideramos que está limitando en gran medida la libertad de método de los centros educativos. Si se trabajara con objetivos (reducción cuantitativa de la obesidad) el método quedaría relegado a un nivel casi de anécdota.
- Los centros deberían permitir la entrada de comida traída de casa.
Nosotros gestionamos, controlamos y auditamos cómo se está llevando la promoción de la salud alimentaria y actividad física en los centros educativos, así como desde ahora la correcta implantación de esta nueva Ley.